Sólo quiero dormir. Mi cuerpo tiende a apropiarse de la
gravedad y facilitar su propensión e inercia hacia el suelo porque mi cabeza
pesa más por sus pensamientos que por su cerebro. Sólo quiero dormir para anestesiar
todo aquello que me impide soñar y todo aquello que no puedo acariciar. Mis
ojos añoran las grandes extensiones en las que mi espíritu abría las alas para
imaginar todo aquello que mi alma necesitaba y todo lo que alimentaba mi
mirada. Sólo deseo dormir para no empobrecer con mi calendario las ansias de
una plenitud inalcanzada y sólo deseo dormir para no pensar en mañana.
lunes, 7 de abril de 2025
Sólo quiero dormir
miércoles, 2 de abril de 2025
Un océano en tu mirada
No sé lo que me decías porque estaba sumergida en tu mirada.
Hablabas y componías el compás del espacio en el que me sentía sumergida. Era
tan extenso el verde en el que me hallaba intentando bucear y acaparar cada
fracción de segundo en el que me mirabas que no escuchaba tus palabras. Quizá
fuera una percepción falsa, quizá fuera mi mirada la que deseaba encontrar en
tus ojos un océano en el que comulgaran nuestras almas. Sólo sé que ese breve
espacio de una tarde me dejó, cuando te alejaste, un profundo pozo de añoranza.
jueves, 20 de marzo de 2025
El misterio de la muerte de Europa
No consigo desentrañar el misterio por el que Europa quiere anular su identidad, su historia, su pasado…su gloria. Como si se tratara de una goma de borrar en un papel o un bisturí quirúrgico en un cuerpo, se han empeñado en exterminar todo lo que desde hace siglos habíamos logrado. Pero, lo más despreciable que ahora quiere hacer Europa es eliminar al europeo. Han seguido los pasos precisos y los siguen dando, poco a poco, convenientemente, adormeciendo a sus ciudadanos, primero con medidas que a todos nos sorprendieron, pero que nos dijeron que se establecían para salvar al planeta (como si en nuestras manos estuviera), por nuestro propio interés. Pero, lentamente y sabiendo que la población iría admitiendo el veneno que tenían preparado para inocularnos.
La demostración se la dimos con nuestro
comportamiento ante la pandemia que ellos mismos causaron y que no era más que
un experimento social (pobre de aquél que no lo reconozca, recibirá doble
porción de veneno). Durante aquel nefasto tiempo, el comportamiento de la gente
fue indigno, deshonroso. La población dejó de ser humana para convertirse en
borregos adiestrados, mientras los que habían causado aquella situación de
pánico se llenaban los bolsillos, se reunían en fiestas y se reían a carcajadas
entre ellos de los demás. Lo peor es que lo hemos ido sabiendo, cada caso de
corrupción (en estos casos el término debería ser otro: genocidio), pero
supieron lo que podían hacer, hasta dónde podía alcanzar el adiestramiento
social, porque no protestamos, no levantamos las calles al unísono. Nos habían
marcado la cobardía como se marcan las reses.
Son muchas las estrategias que se han seguido y se siguen
utilizando. Todos las conocemos, pero son pocos los que nos atrevemos a
contemplar sin miedo la mierda que todas ellas esconden y el fin diabólico que
persiguen. Desde la llegada masiva de inmigración ilegal, permitida e incluso alentada desde los
gobiernos europeos (España ya ha conseguido ser un ejemplo paradigmático), que
ha quebrado de forma violenta el bienestar social del que gozaba el Viejo
Continente. Sólo hay que buscar, en el caso de España, las cifras que los Cuerpos
de Seguridad del Estado y el propio Ministerio del Interior ofrecen sobre el
aumento de criminalidad, en todas sus versiones, y el origen de sus autores, durante
los últimos años.
Se nos intenta hacer creer, como si fuera muy progre y
“feminista”, que hay que aceptarlos a todos ellos y a sus costumbres, a pesar
que la mayoría de ellos no aceptan las nuestras. El caso más “divertido” es el
que ahora las feministas, movimiento que tanto ha hecho y trabajado por la
igualdad de la mujer frente al hombre, reivindica el pañuelo y la hijab de la
mujer musulmana, mientras en Irán matan a pedradas a la que se atreve a
quitárselo. Estamos locos? Parece que sí.
La “okupación” también es una bendición para la Europa
‘progre’, desde donde se proclama que ellos también tienen derecho a vivienda
y, además, se les protege, frente al verdadero propietario de ella, que, a lo
mejor, tuvo la mala suerte de dejar su casa sola mientras iba a por pan. Y
aunque no fuera así, son muchos los particulares que para conseguir unos
ahorros más, se compraron, gracias a muchos años de trabajo, otra vivienda con
el fin de alquilarla. Que no me digan que son ricos, porque la casa de los
ricos nadie se atreve a ‘okuparla’, si no, que se lo digan a tantos ministros,
gente de la política y la ‘fashion’ progre que multiplica sus viviendas como
por arte de magia. Sin embargo, ahí están los valencianos afectados por la Gota
Fría del pasado mes de octubre, los habitantes de Lorca que sufrieron el
terrible terremoto en 2011 o los de la isla canaria de La Palma, que perdieron sus
viviendas con la erupción del mayor volcán de su isla. Todavía sin recibir ni
ayudas, ni un techo donde cobijarse.
Del campo, la ganadería, la pesca y la industria, mejor ni
hablar, porque están en claro exterminio. Vemos cómo aplastan con impuestos,
con limitaciones insostenibles estos sectores, mientras de Marruecos se reciben
la mayor parte de los alimentos que el campo de España, agostado por medidas
fiscales y supuestamente ambientales absurdas, no puede dar. Aunque a los
productos de Marruecos no se les exija ninguna limitación siquiera sanitaria.
En fin, señores (y con esta palabra terminada en ‘es’, se incluyen señoras y su masculino, para quien no lo sepa). Todavía quedaba por llegar lo peor. Al control de la información y del pensamiento disidente, le ha nacido un hermanito mayor, el verdadero ‘Gran Hermano’: el euro digital. Este engendro que, como no, nos aseguran que facilitarán nuestras transacciones y “mejorará nuestra calidad de vida”, podrá, en un futuro próximo, controlar todos los gastos que realizamos, para, de esta manera, limitarnos el uso del dinero en aquellos bienes que no se consideren convenientes como puedan ser los que tienen que ver con el medio ambiente (habrá que limitar la ingestión de carne, por ejemplo, porque ya se sabe que los pedos de las vacas son causantes de increíbles agujeros de ozono) o, simplemente, consideren que tu dinero no puede permanecer inactivo en un banco y habrá que darle salida como ellos consideren.
Si no se
creen este oscuro futuro, les conmino a que sigan los programas por internet:
‘Negocios TV’, de José Antonio Vizner, con un amplio elenco de prestigiosos
economistas y analistas en geopolítica colaborando en sus programas, o se
acerquen a los espacios en Internet de Daniel Lacalle, Juan Ramón Rayo o Marc
Vidal, también economistas y analistas de prestigio, no sólo en el ámbito
español, sino también fuera de nuestras fronteras. Todos ellos les darán
información de lo que se viene con el euro digital, el último asalto de control
a la población europea. Pero, sobre todo, infórmense, lean, escuchen y
mantengan siempre la capacidad de crítica.
martes, 4 de marzo de 2025
The first time I saw your face
Se ha muerto Roberta Flack, la creadora de los temas musicales más románticos de mi época. Volver a escuchar insistentemente, con motivo de su fallecimiento, por las redes de internet “The first time ever I saw your face”, me ha devuelto, de una bofetada, a los tiempos de mi juventud universitaria y, como por arte de magia, he recibido impactos visuales que se quedaron de forma inquebrantable en mi memoria. Escuchando a Flack, de nuevo esas imágenes me han constatado el amor joven, sincero, aquel primer sentimiento inaudito para mis 17 años, que me hicieron descubrir por primera vez lo que realmente era enamorarse, una emoción que nunca más he sentido con tamaña intensidad.
Se
llamaba Antonio y le llamaban Toñete. Con él me podía pasar horas hablando,
pero no puedo ni imaginar lo que hablábamos, yo con mi escasa experiencia de la
vida y él con, a pesar de su corta edad (quizás 19 o como mucho 20 años) la que
podía tener simplemente por haber nacido en un barrio que le había hecho crecer
mucho antes que a mí en el mío.
Recuerdo
la larga e intensa mirada que nos mantuvimos por vez primera frente a una mesa
de billar en un salón de juegos no lejos de la Facultad de Periodismo, en la
zona de Arguelles. Recuerdo su cercanía física en todo momento, aun cuando
estábamos rodeados de la “pandilla” de clase con la que siempre alternábamos y
nos divertíamos.
El
último día de clase del primer año en la Facultad, nos quedamos no sé por qué
mágica razón (quizás tú fuiste el inductor) tú y yo solos en el metro, tú me
acompañabas a mi estación. Te fui a dar un beso en la mejilla de despedida,
pero tuviste la audacia de que ese beso lo recibiera en mis labios (The first
time ever I Kiss your mouth). Al salir del metro ya soñaba contigo y me fui a
pasear por el parque del Retiro para disfrutar de la intensidad y emoción, de
las nubes que se habían instalado repentinamente en mi interior.
Sólo
deseaba durante aquel periodo estival volver a verte, sólo quería estar otra
vez contigo para seguir hablando de nuestras cosas o yo qué sé de qué cosas,
porque no me lo puedo ni imaginar de lo que hablábamos y, sobre todo, sentir tu
cercanía física con la que me sentía feliz y querida.
Llegó
el día del inicio del segundo curso en la Facultad, pero yo no te veía. Por fin
llegaste, pero me dijiste aquello que, como un saca corchos quita el tapón a
una botella y vierte su contenido, me desgarró por dentro, me vació de
contenido. Te ibas a casar y me dabas razones tremendamente inútiles, como que
te habían obligado a hacerlo para poder vivir con tu novia. Yo no tenía
palabras, solo tú te justificabas por la situación en la que te encontrabas,
pero….y yo qué pintaba en todo eso. Tú melancolía trataba de que yo te hiciera
compañía.
Sin
embargo, conocías dónde me sentaba en clase y siempre cuando ibas lo hacías a
mi lado. Nuestros asientos quedaban al lado de una puerta trasera del aula.
Cuando abría esa puerta miraba anhelante para ver tus piernas asomar desde la
silla que te correspondía a mi lado y cuando no las veía sólo me daban ganas de
llorar, pero cuando las veía creía rozar el cielo, allí estabas tú, para mi
sola durante aquel rato y quizás una caña.
A
medida que fuiste volcando tus dudas y amarguras sobre mi cerebro y mi corazón,
mi espíritu se fue arrugando sin capacidad de respuesta. Me encontré
tremendamente sola porque la vida, por primera vez, me había arrancado de cuajo
el intenso amor que sentía, aunque no sería la última.
Suena
“The first time ever…” y sigo recordándote. Tú lo recuerdas? En tu casa,
alrededor de una mesa redonda en la que se encontraba tu recién estrenada
mujer, (creo que se llamaba Concha o Conchita, o algo parecido) además de otras
u otros amigos de clase, y ella fue pasando las fotos de vuestra boda, y cuando
llegaban a mis manos yo no sentía nada. Era lo que había, pero tú dijiste en
voz alta dirigiéndote a mí: “Tú quieres, Isabel, ver esas fotos?, De verdad
quieres verlas?” Yo no sabía dónde esconderme, no quería saber el verdadero
sentido de esa pregunta para así que no lo supieran los demás y mucho menos tu
recién estrenada esposa que se sentía muy orgullosa de aquellas fotos y que era
la artífice del pasamanos fotográfico.
Recuerdo
haber hablado con un amigo tuyo de tu barrio, que estaba en nuestra clase y
salía con el grupo para, desesperada, decirle que estaba muy enamorada de ti y
que no aguantaba la situación en la que me encontraba (qué ingenua era), con la
esperanza de que te lo hiciera saber. Supongo que te lo dijo y con alguna
sonrisa de aliño. Pero entonces tomé una determinación: cambiarme de turno, de
la mañana a la tarde. De esa forma eliminaba todos los problemas que
consideraba insalvables de esta situación que me angustiaba.
Entonces,
te acuerdas? Al salir de una de las clases te lo comuniqué. Dios mío, qué
ingenuidad y qué cándidez por aquel entonces!. Te dije que me cambiaba de turno
a la tarde porque me estaba enamorando de ti y que no podía seguir así. La
verdad es que no me estaba enamorando, sino que desde hacía tiempo ya estaba
muy enamorada. Me contestaste que teníamos que hablar, pero yo ya había tomado
la determinación.
Qué
determinación tan absurda e infantil, cuando tú tanto me atraías. cuando tanto
me gustaba estar contigo y hablar de no sé qué cosas podría hacerlo, pero
que compartía contigo. Antonio, echo de menos tu mirada y aquella sensación que
me ofrecías de ser querida porque tú también buscabas mi compañía cada día que
nos encontrábamos.
Comienzo
a recordar detalles y, la verdad es que fueron tantos en tan limitado espacio
de tiempo que, comparados con el resto de mi vida, se han convertido al volver
la vista atrás en un tesoro inolvidable.
Vivía,
todavía, por aquel entonces en casa de mis padres. No sé por qué sabías la
dirección. Está claro que en algún momento yo te la di, y recibí una carta, sin
remitente, con un poema en su interior,
y de aquél poema que, desgraciadamente he perdido, posiblemente debido a
todas las mudanzas que he tenido que acometer en mi vida, solo tengo el
recuerdo que me pareció precioso y de él una frase que se quedó grabada e
imborrable en mi cabeza: “el amor no es un nido donde solo caben dos”.
También
recuerdo que tú fuiste el primero en hablarme de grupos de música para mí
desconocidos. Me grabaste en una cinta un disco de ‘Camel’ que más tarde yo
compré. Pero el final de la cinta que me diste tenía sorpresa, habías grabado
en ella una pequeña canción, de la que sólo recuerdo una frase y era ésta:
“Pero al salir el sol…, pero al salir el sol, está como para parar un tren, al
salir el sol”.
Una
vez que ya me encontraba en el turno de tarde, creo recordar, me invitaste un
día a tu casa. Me fuiste a buscar al metro, tomamos algo antes de dirigirnos a
ella. Ni por asomo pensaba que podía pasar algo entre nosotros, pero la idea de
estar contigo una tarde me emocionaba. Abriste la puerta y el mundo se vino
abajo. En frente, en una habitación, se encontraba sentada Concha o Conchita,
dándole al ganchillo o similar. Tu asombro fue mayúsculo y no lo disimulaste:
“Qué haces aquí?”, le espetaste. “Hoy no he ido a trabajar”, contestó.
Nos
metimos en una habitación de la que cerraste la puerta. Nos bebimos algún
cubalibre y no paramos de hablar hasta que se hizo de noche. Qué fue lo que nos
dijimos?. Lo que hubiera dado por tener esa conversación guardada.
A
partir de ese día nos fuimos separando por la incompatibilidad de horarios y
porque yo ya tenía claro que era inútil seguir haciéndome ilusiones. La verdad
es que Concha o Conchita había precipitado de forma irreversible la destrucción
de un sueño.
Alguna
vez me llamaste para quedar conmigo, pero en aquellas ocasiones siempre
justificabas los encuentros por la razón de que te habías enfadado con tu mujer
y que estabas solo, no sé en dónde.
Yo
empecé a tener otras relaciones y otros amigos, mi mundo se había vuelto otro.
La última vez que me llamaste para intentar que nos reuniéramos, volviste a
utilizar el mismo argumento. Ese día había quedado con el nuevo grupo de amigos
que tenía. Entonces te contesté que sólo me llamabas cuando tenías algún
problema con tu mujer y que, si querías verme, te pasaras por el bar donde
había quedado esa tarde con mis amigos.
Han
pasado muchos años, demasiados, y demasiadas cosas, pero nunca olvidaré tu
rostro, tus ojos, de los que por primera vez me enamoré, los que aún hoy
recuerdo a veces y vuelvo a experimentar el mismo deseo de verte, a pesar del
tiempo.
domingo, 1 de diciembre de 2024
La sonrisa, una puerta hacia la Esencia
Una sonrisa es una ventana abierta al abrazo, y acompaña con la mirada que se dibuja en la expresión del rostro, por inercia, a una invitación a compartir la intimidad del espíritu, siempre dispuesto a quien la expresa hacia el otro.
Hay sonrisas también falsas e hipócritas, pero éstas se quedan gélidas en el momento. Una sonrisa es necesaria para aliviar el alma y sentir que la naturaleza fluye por nuestras venas y necesita reencontrarse con el material sensible del que estamos hechos los seres humanos.
Una sonrisa es la esencia que emana de forma fluida y espontánea del corazón, emitiendo ondas expansivas en el cuerpo, acercándonos a la Esencia divina de la que todos formamos parte.
Una sonrisa nos abre caminos, nos ayuda a continuar el paso, incierto muchas veces si carecemos de ella. Una sonrisa es un alivio expansivo que logra abrir los poros de nuestra piel y, si atendemos a las consecuencias que provoca, comprobaremos que nos une al Universo.
lunes, 11 de noviembre de 2024
A Valencia, desde mi corazón roto
A Valencia, desde mi corazón roto
Se me funde el alma en la hoguera de la vergüenza y se
siente atrapada en la barbarie, entre el asco y la inmundicia que resulta mucho
más espesa que los restos que se precipitaron en los caudales abiertos con el beneplácito
sádico y demoniaco de los que voluntariamente decidieron matar y arrasar
nuestras tierras, tierras mantenidas, conservadas y glorificadas con sus frutos
por todos aquellos que durante generaciones amaron y supieron conservar el
espíritu de la naturaleza. Me doy cuenta de mi inanidad ante tremendo crimen,
como supongo que nos sentimos muchos más que miles. No existe palabra precisa
ni gesto adecuado para expresar semejante crueldad, más allá de lo imaginable,
mucho más allá de la razón.
Todos sabemos quiénes fueron los culpables y aun así escuchamos
sus palabras, pero sólo recibimos en ellas más castigo a la conciencia, más
amargura y, lo peor, permitimos que sigan jugando con nuestras lágrimas
intentando moldear a su gusto y pericia los instintos, las condiciones humanas
más sagradas que sustentan nuestra humanidad.
Habrá que salir a las calles a decidir nuestro futuro porque
nos lo están eliminando con saña, como cirujanos laboriosos y perversos que
cercenan con bisturí lo que no conviene que es ni más ni menos que nuestra
libertad. Libertad que significa pensamiento, libertad que significa arte,
significa desarrollo personal, social y tantas otras cosas de las que requerimos
para SER.
jueves, 10 de octubre de 2024
Miro hacia el mar y ya lo echo en falta
He sentido el azul del mar inundar mis ojos, converger con mi espíritu, aliarse con mi alma. El mar me ha integrado entre sus partículas y me he encontrado unida al universo. El mar me ha calmado porque sé que en su abrazo me acoge en el seno de la más íntima naturaleza que genera la vida, el movimiento maternal y primigenio que inspira a Ser.
miércoles, 2 de octubre de 2024
Inexorable Otoño
Inexorable Otoño
El otoño lucha por imponerse sobre un verano ya tímido y débil que, sin embargo, intenta no perder sus redaños. Inútil tarea la del pobre verano que mansamente se ve obligado a darle paso a la tercera estación del año y quedan en el recuerdo los agradables y extensos días cálidos que incitaban a la expansión, al baño y a la ropa ligera despreocupada que nos concedían la ilusión de una juventud renovada.
Pero el sentido de la vida nos obliga lentamente a aceptar la pérdida de vigor que con el otoño nos espera para, finalmente, adormecernos y claustrarnos en el frío invierno que tomará su relevo tras un periodo de aceptación sumisa con el que el otoño se resarce en nuestros espíritus, demasiado acostumbrados a aceptar las premisas del tiempo.
Los párpados de los más sentidos caen lentamente, obligados a aceptar las cadenas inexorables del espacio que se reduce a sí mismo, del viento y la lluvia que acompañarán a las tristes temperaturas que nos obligarán a cubrir nuestros cuerpos y desposeernos de la calidez del Sol que inundaba con su tierno abrazo nuestros sentidos.
Pobre verano que tendrá que aceptar su relevo.
domingo, 21 de julio de 2024
El deseo en un cuarto vacío
Quisiera encerrarme en un cuarto vacío, sin nada en su
interior que pueda distraer mis pensamientos, sin ningún objeto que reclame mi
atención, nada que pueda servirme de fuga para el único objetivo de llorar, esa
actividad que no ejerzo desde hace tantos años.
Creo que fue una vil criatura
la que me arrancó un pedazo de mi ser, ese que estaba creado para asumir la
misión de desahogar la última esquina de mis sentimientos en la que una fina
barrera cumplía la misión de contener el llanto o dejar desbordarlo hacia un
exterior que se convertía en recaudador de mi angustia, en el único abrazo que
me permitía sosiego.
Como un borracho que cuando llega al límite de su aguante
vomita el caudal de su consumo, tras lo que se queda satisfecho y consigue que
su mente comience a razonar la forma de llegar cuanto antes al catre y ofrecer
los delirios a Morfeo, quien cuidará de ti y aprovechará tus salvajes sueños
para tejer su leyenda.
Llorar…esa aspiración física y emocional que cuando la nombro se me representa como un desierto conmigo en medio y rodeada de amplios espacios-tiempos en los que me siento completamente abandonada y anonadada de mis propios ojos secos que son la alarma de un espíritu árido y condenado a la soledad.
sábado, 6 de julio de 2024
Todas las Mañanas
Todas las mañanas una luz iracunda entra por mi ventana y,
con sus iridiscencias viscosas, se apodera de mi cuerpo y mi mente logrando
arrastrarme al vil fango diario de la rutina dictada por los que…no se sabe
quiénes …nos arrastran a la cotidianidad de un ritual satánico en el que se adormece
la sabiduría y la rebelión que nos han proporcionado horas antes los sueños, el
único escape de esta celda a la que han atornillado mis pensamientos.
Volutas de recuerdos de una historia revelada por los años
de una existencia involuntaria e imaginada bajo un patrón concebido de
antemano, se revuelcan con la masa gris que encarnan mis pensamientos y un
sabor ácido se adueña de mi boca y una mirada lasciva naufraga en el agua gris
y triste de un grifo abierto sin razón alguna.
No puedo volver a la cama para reencontrarme con mis
demonios alados que me trasladan al inhóspito vergel de los sátrapas que se
adueñan de mis mejores momentos de ausencia, así pues, recojo de antemano en un
saco los minutos que se descabezan del reloj de pared, todos los que me quedan
hasta que les pida auxilio, que suele producirse a la misma hora en que las
horas han reunido suficientes segundos.
He abierto los ojos con un café insatisfecho y observo en mi
derredor la quietud de una habitación que todavía no tiene movimiento, porque
aguarda a que el Sol pase aceleradamente por la ventana para poder demostrar la
terrible sospecha de que su letargo es permanente, de que sólo con mis ojos
podrá sentirse presente.
Abrir la puerta que me conduce a la calle es abrir el umbral
del infierno y traspaso primero un pie y luego otro, observando sus respuestas
ante la temible audacia de encontrarme con el otro, ese con el que me cruzaré
en la calle y que posiblemente lleve en su frente grabados sus recuerdos a los
que no me querré acercar. Quizá me encuentre con alguna sonrisa sumisa y
temerosa de que le mire a los ojos o quizá sea yo a la que me tiemblen las carnes
ante la mirada de alguien que, con perspicacia, se apodere de mis bajezas, de
mis propias limitaciones y extraiga de ellas un veredicto para ser quemada en
la hoguera.
Volveré a casa con la satisfacción de haber superado la
prueba, pero con la certidumbre de que los días que me restan por librar la
batalla habré de esconder el saco de mis sueños e ignorar la pesadumbre y la
miseria que se ha adueñado de mi estancia entre estos pequeños metros cuadrados
en los que habita mi existencia.
miércoles, 15 de febrero de 2023
Se han Quedado Mudas las Palabras
Las palabras se han quedado mudas, han sido cercenadas con la guadaña de una realidad que, perpleja, se mantiene observadora de la muerte del espíritu, de la destrucción de los siglos de fervor a los sentimientos que hicieron posible que el ser humano pusiera recta su espalda.
No resta mucho por decir nada porque el cielo plomizo se ha desplomado sobre nuestras miradas hasta transformarlas en borrosas imágenes de lo que desde hace siglos y Eras tratamos de conquistar con la ayuda trasformadora del alma, una ilusión humana, una revolución permanente, una quimera que se hizo alcanzable.
Pero hemos perdido todo, ya nos han desposeído del aliento que alimentaba el hambre de conocimiento, la ambición de amar y ser amados, la comunión con la Tierra y la perplejidad de asomarse el Sol cuando la Luna optaba por apartarse de nuestra visión tras el amanecer. Nos han supuesto perdedores de lo más preciado del planeta y del germen de nuestro origen. Nos quieren ver destruidos y muertos, ignorantes de que se levantarán legiones tantas como propósitos tengan de destrucción.
Poco tiempo les queda a los adoradores de Satanás para ver,
por fin, sus tumbas abiertas esperando su llegada inefable, destino ineludible
de aquellos que han intentado exterminar al ser humano y con él, de la mano, al
Dios de la Creación y de la Vida. Pobres diablos!!!
Isabel Martínez Pita
domingo, 21 de agosto de 2022
Pobre Payaso
Me viste pasar a tu lado y yo me
sorprendí al verte en frente de mi al sentarme. Ni una palabra. Ni una sonrisa
dibujó en ningún momento tu rostro y tus ojos se habían hecho pequeños, quizás
la amargura y la rabia con la que hablabas antes con frecuencia se han hecho ya
costumbre y se han apoderado de lo que te quedaba de bondad y de alegría y, lo más
triste, de tus grandes y claros ojos, aquellos con los que amabas.
Sentado con una pareja con la
que en ningún momento sonreíste. No, tú no eras ese que estaba sentado enfrente
de mí, eras un fantasma envejecido del pasado. Entonces comprendí que tú no habías
llegado nunca a ser actor como te creías, habías sido siempre un payaso,
encerrado en su vanidad y prepotencia con la que disfrazabas tus prejuicios y
complejos.
Y te reías y hacías reír, pero
en realidad sólo te reías de los demás, los menospreciabas, te daban asco y
entonces tu cara se trasformaba en una mueca nauseabunda de desprecio. Pero los
necesitabas, nos necesitabas e inventabas papeles con los que adular para
tenernos atrapados entre tus hilos, con los que creías manejarnos a tu antojo.
Pobre payaso, tan solo y
triste, y tan necesitado, dejando cadáveres a tu paso cuando ya nos habías
borrado el nombre, porque a otro habías atrapado con tus hueros encantos. Incapaz
de apreciar el aprecio, incapaz de saltar las barreras para ofrecer tu mano, caricatura
de ti mismo, señuelo de don juan venido a menos.
Escritor de palabras
encadenadas que creías brillantes y, sin embargo, eran solo altares a los
atributos sexuales de los hombres que creías haber enamorado. Leer lo que
considerabas tu poesía era un atentado a la belleza y a los poetas que durante
siglos han engrandecido los sentimientos y han suscitado vuelos hacia espacios
intangibles.
Ahora imagino que habrás hecho
conmigo lo que tantas veces hiciste con los demás, cubrirme de heces para que
nadie se acercara a mi…en eso sí eres maestro y tiene que ver mucho con tu
poesía porque tienes obsesión por lo escatológico y te resarces en ello y lo
sublimas.
La muestra de tu indiferencia,
me demostraste, enfrente de mí, que era una herida abierta que no has podido
cicatrizar porque careces de la valentía de saltar los muros que te tienen
cercada el alma.
sábado, 4 de diciembre de 2021
¿Qué es la Nueva Normalidad?
¿Todavía son unos analfabetos los que quieren manejar el mundo porque no tienen sentido sus vidas sin apoderarse de lo que carecen?.
Me cuesta ya pensar que es solo el dinero lo que les convierte en viles y asesinos. Es mucho más lo que les incita a crear el odio, a matar a gente con la eutanasia deliberada y con los abortos conscientes. Me cuesta comprender qué subyace y se cuece en el espíritu de ese tipo de gente que, al parecer, son millones.
Normalidad, señores y señoras, es lo que ha acontecido a los seres humanos desde que tuvieron vida, desde que fueron peces (se supone que procedemos del agua) hasta que nos hicimos mayores y nos convertimos en seres pensantes. Normalidad es continuar la especie y favorecer las ambiciones humanas que, durante siglos, nos han proporcionado las artes, las letras, la ciencia, la comprensión, incluso saber dar un abrazo en el momento oportuno o construir grandes obras que nunca perecerán por su magnificencia y grandiosidad, e intentar, en el pequeño círculo, formar una familia y un hogar que nos aporte alegría y en el que desarrollar nuestro amor por los demás, aunque, a veces, sea difícil…, pero esa es la pretensión.
Todas estas cosas no son producto de una “normalidad” que haya que cambiar, señores expertos, son razones de nuestra existencia y evolución. Son propias de los seres humanos que han hecho de este planeta un lugar maravilloso donde vivir, pero porque el alma se transmite de generación en generación y nos ha hecho que la columna vertebral tenga una posición erecta y una cabeza alta para mirar más allá del horizonte, para surcar mares y mirar las estrellas e incluso preguntarnos acerca de las razones de su luminosidad o de su movimiento continuo.
La civilización empieza a extinguirse, el ser humano ya está manipulado y colapsado por toda la información de la imagen, el sonido y la palabra que han intentado deshacerse de lo más genuino de nuestra especie que es haber hecho de este planeta un lugar donde los colores son infinitos, donde la creación ha estado en nuestras manos proporcionando cabida a nuestros logros con los de la vida y ser compañeros de ella para engrandecerla.
Ya no vale nada. Ni siquiera es el retroceso de nuestra especie, es simplemente la destrucción de ella, su ignición.
La normalidad, señores y señoras, no hay que ni nombrarla porque no cabe en sus cabezas inútiles y analfabetas. La normalidad es el transcurso del tiempo que pasa entre nuestras manos labrando destinos y realizando obras.
La “nueva normalidad” de la que ustedes hablan está hecha para los que nunca han podido mirar al cielo y observar y preguntarse la distancia que hay entre nosotros y las estrellas para intentar recorrer el camino.
domingo, 14 de noviembre de 2021
martes, 26 de octubre de 2021
Sabor a Lerez
Ese sabor a Lerez que me hizo poeta, la entrañable sabiduría de las amapolas que me ayudaron a conocer el mundo, la hierba alta que me alcanzaba la cabeza y el agua que fluía de recónditas fuentes que reclamaban mi presencia.
Todos ellos son retazos dibujados en mi rostro, clavados en mi mirada y haciéndome daño por su añoranza en mi alma.
Mi piel tiene sabor a ti y a tus días de mar entre pinos y eucaliptos salvajes que se mecían entre las sonrisas de mi padre, el único ser que recuerdo enternecido con el paisaje.
Qué forma de pasar tiene el tiempo, despreciando la foto amarillenta que intenta salvarse de las manos enemigas que no consideran el color que imprime el pasado, de los ojos sorprendidos de un instante y, quizás, aunque nadie lo supiera, de un camino hacia la eternidad.
Qué lenguaje es el que nos prestan para ser personas, para reconocer nuestro legado, dar color a las piedras de nuestro camino y recoger las lágrimas que se derraman con cada paso que damos equivocado.
De qué
material está compuesto el mundo que no se acerca un ápice al amor.
miércoles, 2 de junio de 2021
A Roberto Cazorla
Llorar, para qué. Si pudiera con las lágrimas crear un
bosque, si con ello evitara la pena, si pudiera evadir la nostalgia y entender
las palabras esdrújulas que ponen el énfasis en el límite de la palabra, quizás
me merecería el esfuerzo, pero me falta el cobijo de la palabra serena, del
sosiego del aire en el placer del paisaje.
Me falta el amigo que esperé y nunca reconoció mi sonrisa
agradecida de su presencia y su mirada, a la que me faltaron notas musicales
para añadir a su grandeza por ser poeta que engrandecía mi alma y pintaba de
colores con pinceladas abstractas sus manos guiadas por aves extrañas. Me falta
el color de su alma, rellano de hospitalarias olas azules de los mares que culminan
agonizando en una isla entendedora de amores y eternos dioses creadores de
estrellas y cuentos interminables con fines inalcanzables.
Me faltas, amor, y me falta tu grandeza. Así te cuide Dios y
te resguarde tu sonrisa y tu mirada, digna de antiguos dioses y hechiceros
querubines inspirados en tu mágica pócima de sabiduría inalcanzable, de notas
musicales y palmas abiertas. Ojalá me concedas el beneplácito de haber sido en
un tiempo tu amiga y haber rozado en algún momento el hálito del aliento que
colorea tu presencia.
Ojalá, Cuba, toda entera, supo que Ceiba Mocha fue tuya porque
la creaste diosa y alimentaste su alma de sus frutas tropicales y de sus
ardientes mujeres, de las bocas del deseo y de las pieles abiertas. Ojalá que
tus ojos alcancen a verme para reconocerme como una amiga, como compañera de
sueños y espacios abiertos.
Ojalá, Roberto Cazorla, me vuelvas a mirar a los ojos y
expresar tus deseos.
Isabel Martínez Pita
martes, 1 de junio de 2021
Fantasmas con Sonrisas borradas
El alma siente lo que el cerebro olvida y
transforma miles de formas para no imprimir sus imágenes en las pupilas
cansadas de tantas historias ya escritas, de tantos seres que de tan amados se
hicieron perversos. Me cansan los brazos, me tiembla el pulso y las piernas se
resisten a caminar por no encontrar guijarros que me hagan retroceder para
volver a mis días pasados, aunque los que procedan sean siniestros.
Se me agota el aliento de no encontrar el
sustento que pinte de luces lo que yo no encuentro y me hallo aquí sin haber
descubierto nada, sin haber sido nadie ni haberlo intentado porque los rostros
de los demás se han encargado de borrar mi mirada. Y me hallo aquí, arrastrando
mis muertos, recogiendo vestigios que, aun escasos, compusieron la melodía que
persigo cada mañana y se borra temprano con el tenue haz de amanecer que abre
mis ojos hasta que la realidad suplanta mis sueños de forma indecente,
arrancando la pobre sonrisa que por un momento me dejó respirar tranquila y,
afable, me regaló unos instantes de vida.
Por las palmas de mis manos abiertas se cuela
la arena de una playa lejana, que me ha dejado el sabor a la sal de su vientre,
el bullicio de las olas rompiendo, compitiendo unas con otras por besar antes la
orilla y por ser más hermosas. El azul de mil tonalidades que abarca peces,
rocas, viento, corrientes y plantas, amalgama de colores creadores de paletas
de pintores del alma. El ancestro más preciado del fondo de nuestro pasado y
resto de nuestro agonizante presente que transforma en carroña el espíritu que
en siglos pasado construyó catedrales y llamó Humanidad con sus ojos perplejos
ante el milagro del descubrimiento y posó su tiempo para beber de la sabiduría
que ya agotó el ser humano.
Miro alrededor y sólo descubro fantasmas con
las sonrisas borradas, con los ojos sin alma, repitiendo las mismas palabras
que borran de sus mentes la belleza de haber sentido en su infancia la libertad
de volar. Se han muerto las palabras y ha nacido el putrefacto olor a infierno,
donde no existe el abrazo, donde se exterminan los besos y sólo vencen los
abismos y el vacío, donde la ternura y las lágrimas han quedado desterradas
para ser sustituidas por la mentira y la inhóspita sospecha del prójimo. Y yo
me pregunto: ¿Quién está jugando al ajedrez con las piezas equivocadas?
miércoles, 3 de febrero de 2021
Querido y amado padre
Querido padre, te escribo desde otra dimensión en la que ya tú no te encuentras, pero te requiero y te pido tu ayuda. Sé que siempre estás cerca de mi y de toda la gente que te ha querido y nos susurras al oído tus consejos y tus sabios pensamientos que ya le pertenecen a Dios. Pero esto ya es un desastre querido padre. He perdido a mi familia como tú bien sabrás, aunque no me falla ni tu hermana Mercedes ni la tía Loli a las que tanto querías. Como sabrás, porque lo has debido de ver desde arriba, Ernesto está mal, aunque le quiero cada día más y nunca le fallaré.
Solo quería explicarte que estas han sido las Navidades más desastrosas de mi vida y mira que hemos pasado juntos Navidades horribles, sin entendimiento entre las personas de la familia y con caras de disgusto, como si no se dieran cuenta que podían ser las últimas Navidades para poder estar todos juntos.
Papá se me escapan las lágrimas y resbalan por mi rostro acordándome de ti, de tu imagen siempre afable, de tu risa que se escapaba en cualquier esquina y por cualquier rincón y que buscaba un abrazo que no encontraba los brazos amables que pedías para recorrer tu cuerpo con ellos y aliviar tu espíritu.
Papá, en estos momentos difíciles intento desentrañar tus mensajes y recuperar tus palabras para mantener mi identidad de la cual tú has sido protagonista inigualable.
Papá, te recupero con cada uno de mis pensamientos y te veo…te veo. Siempre serás el mismo para mí…la ternura de tu mirada, el conocimiento de tu inteligencia y el espíritu de la morada que albergaba tu alma.
Te quiero padre, como siempre lo he hecho. Un beso más allá de las constelaciones y otras dimensiones a las que un día me acercaré a ti.
martes, 17 de noviembre de 2020
Genocidio a la española
Sabido es para las personas con suficiente cultura o interés lo que la historia ha hecho con España. No voy a extenderme en este tema porque tan solo soy periodista, no historiadora. Tenemos una amplia colección de libros y de autores que nos hablan extensamente y con documentos que les acreditan, en fin, no voy a ser yo quien les dé crédito, un crédito que tienen por si mismos, sin que yo tenga que acreditarlos.
¿Qué está pasando en España que la vendemos por porciones?. ¿Vamos a seguir dejando que Marruecos bajo la connivencia del gobierno español se apodere de Canarias?. ¿Vamos a seguir ladeando la cabeza para no ver lo que está pasando?. ¿Que los bancos españoles vendan sus sucursales extranjeras?. ¿Que Telefónica, empresa líder española vaya a ser vendida a Alemania?.
¿Qué nos está pasando a los españoles?. Debe ser que nos hemos acostumbrado a la mascarilla e incluso nos gusta para no expresarnos y dejamos que RTVE nos inocule el veneno somnífero con el que que el Gobierno de Sánchez y sus adláteres (inclusos peinados a lo chino antiguo) decidan para acabar con nuestro país a precio de saldo y que el pueblo español no hable, no se mueva.
Abandonamos a los ancianos en sus residencias, sin asistencia sanitaria, y solo soltamos unas lágrimas ante los micrófonos de los vendidos medios de comunicación. No sabemos quiénes están en las Unidades de Cuidados Intensivos porque no nos interesamos de abrir una pequeña ventana para saber si nos dicen la verdad, aunque haya sanitarios que expresen su protesta ante la manipulación de las cifras y, de lo que es peor, de sus puestos de trabajo.
Los padres no se interesan de que sus hijos tengan ambulatorios para su atención (será que no es posible asistirlos con tanto trabajo), dejamos que amigos y familiares mueran de graves enfermedades sin preguntarnos por qué no fueron atendidos y, además, evitamos abrazarnos, no sea que con el abrazo hayamos decidido extenderlo para convocar una manifestación.
Y nos tragamos que las cifras de muertos las cuantifiquen los servicios funerarios y luego se las regalen al "bicho". ¿Qué está pasando en España que los españoles no nos la merecemos?
Este portal dedicado a la poesía la ha dejado de lado para mostrar la repulsa e indignación (el asco) que me produce este Gobierno, esta clase política que nos lleva inexorablemente a la ruina. Empresas, comercios, hostelería cerrados y los pretendidos ERTES no llegan a nadie. Perdonen, pero además de ser un insulto es una falacia coordinada para someternos, doblegarnos y arruinarnos.
Quien esté detrás de todo este entramado me empieza a traer sin cuidado porque lo que me repugna es que españoles que ocupan el Congreso, las Autonomías y el Senado que nos dirigen con sus leyes hechas a medida para sus coartadas se estén riendo de nosotros a mandíbula batiente y, eso sí, cobrando los sueldos a su medida para salir indemnes de toda su mentira y poder vivir del lujo a costa de nuestra miseria.
Pero la codicia es mala consejera y bajo los cimientos de sus bellas casas ya hay muchos muertos, y en sus camas, en sus almohadas, no podrán dejar de escuchar los latidos desesperados de los niños con hambre y de las mujeres y hombres desahuciados, que solo tienen tiempo para esperar su turno en una cola interminable con el único fin de poder acaparar algo para alimentarse.
Si ustedes, señores políticos, supieran lo que es la ternura del pan y el agua de un botijo...caerían muertos de envidia.
jueves, 12 de noviembre de 2020
Razones para sacrificar al verso
Aparco mi coche, apago los destellos de las farolas para que no me alumbren, para que no me sientan y escucho la monotonía del silencio queriéndome hablar en un extraño lenguaje que no entiendo.
Pobre alma entretenida en juegos adversos, en distancias que no comprendo de razones para ser sacrificadas al verso, pobres palabras que ricas en su nacimiento no llegan a comprobar la textura del alcance de su espuma, de las olas que las elevan al cielo para respirar las miríadas de estrellas que engullen con su belleza su significado profundo y...sin embargo...vuelven a ser ellas...más sabias ...más hermosas.
Otra vez, las manos vacías y el corazón enrojecido, los párpados caídos hacia la tierra que hicieron muchos días que volaran hasta un infinito que no sabe del abrazo humano para medir sus distancias.
Pobres lágrimas que intentan precipitarse hacia pozos insospechados, sin pensar que el negro que oscurece ese hueco profundo no es más que la distancia que hallamos entre nuestra tristeza de los tiempos cosechados y la esperanza incierta que nuestros sueños nos forjan cada día que queremos vivir. Un llanto a la poesía que tanta falta hace para volar, para esculpir las sonrisas que provocan ángeles.
Isabel Martínez Pita
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Te dedico esta sonrisa
Te dedico una canción desesperada, indolente, absurda, dedicada a tu mirada, a tus manos voladoras, a tu sonrisa, esa que arranca de tu rostro y finaliza en las nubes de tu alma.
A esa risa que juega a ser conmovedora y llena mi tiempo de brillos amarillos y celestes infantiles.
Te dedico un tiempo al juego de tu cuerpo acariciando el mío, resbalando nuestros sueños entre sábanas que se resisten a ser domadas y se enredan entre notas musicales que pretenden no olvidarse y aún así mis brazos te liberan de tu nombre y tu apellido como pájaros en tiempo de otoño, recogiendo su estancia para darles lugar a otra morada.
Te dedico las palabras que en mi garganta se agrietan del lodo de tantas lluvias acumuladas y pretenden diseñar espacios donde acoger recuerdos hechos girones para hacer almohadas donde reposar las cabezas cansadas y las ideas hostiles sin tejer filigranas ni arabescos, tan solo remiendos a las piezas descosidas y rotas.
Te ofrezco estas caricias de suspiros ajados, de lágrimas de origen ya incierto y de futuros muertos.
Pero todavía estoy ahí, en un hueco oscuro, acechando el momento adecuado para despojarme de mi piel y percibir el aliento de las horas que ensombrecen mi nombre y desdibujan mi pasado, escondido e ignorante de la presencia de las alas de los cuentos y de los infinitos atardeceres que se resisten al olvido.
Isabel Martínez Pita
miércoles, 21 de octubre de 2020
miércoles, 12 de agosto de 2020
El mar al que me sumerjo
Vuelvo a sumergirme en el mar desnuda, intentando alcanzar sin aliento aquella profundidad que hacía olvidarme de mi misma, aquel susurro del agua que no era sino el canto de bondad con que me envolvía y me hacía descender hasta perder mi razón para adentrarme en el seno de su inconmensurable misterio.
Vuelvo a agitar mis brazos para expandirme en su universo y no pensar, porque el mar es más que suficiente pensamiento, hasta perder los límites, hasta perder la geografía y olvidarme de mí misma. Nada me faltaba en ese espacio que me arrebataba todos los sufrimientos, que me hacía libre, impúdica, ingrávida y materialmente etérea.
Vuelvo a sentir las alas poderosas de su fuerza que me hacían bucear hasta querer dejar de percibir el oxígeno que me devolviera a la penosa y pesada realidad del paisaje con el que siempre hay que enfrentarse, porque el fondo del mar me hace olvidar las palabras con las que hay que hablar, el esfuerzo para poder caminar y la cantidad de lágrimas que hay que derramar para llegar a conocer los sentimientos.
Recuerdo, mar, tu sutil sintonía con mi cuerpo, con mis sueños, con mi lejana infancia, con la risa que brotaba alborotada de un origen feliz, ajena a la edad, lejos de los coloquios humanos y desinteresada de los oficios de la vida adulta.
Eres, mar, la copa y receptora de mis más íntimos sentimientos, capaz de ser el matraz que transforma mis debilidades en ricas aristas para poder reflejar tu rostro en un lienzo.
Por Isabel Martínez Pita




