Fuego y Tierra

domingo, 1 de mayo de 2016

Mi Piel sobre las Brasas

Me muero en cada instante y recojo mi piel sobre las brasas. Acumulo la amalgama de momentos que me provocan la tristeza y me enfermo. Por qué el material de otoño del que estoy compuesta? Amo a quien no debiera y lloro por la luz que reverbera en el momento exacto que mis ojos despiertan de la fragilidad del límite entre la mañana y la noche y...así  voy vacilando entre una y otra esfera..y así voy componiendo la música de mis propias estrellas. No quiero llorar, quiero inundarme de nubes y pertenecer a otros hombres y pisar otra tierra, quiero sembrar con mis lágrimas la esperanza  de un sueño y rodearlo  con mis brazos  tiernamente para dibujar un futuro inexistente pero al alcance de los más ingenuos.









sábado, 23 de enero de 2016

Los colores limpios y los espíritus sin alas

Siempre me digo que ésta será la última lágrima, invadida y bañada en alguna sustancia exógena que la precipite hacia la nada. 

Con frecuencia tiemblan mis manos porque transmiten la resonancia de mi alma que no es más que el instrumeno de percusión de lo que siento, de lo que veo, de lo que escucho. 

Siempre espero dar una patada a la tristeza y ella aparece disfrazada tras cada puerta, tras la mirada obtusa de quien está lejos del Universo que cultiva y sabe cuidar de las estrellas.

Siempre me propongo observar los colores limpios de partículas emponzoñadas de perversos pensamientos y de espíritus sin alas, pero caigo al suelo agotada de hastío y mediocridad.

Levanto el vuelo. Es la ficción en la que me recreo la que alienta el trayecto de mis pensamientos. Coronadas las lunas, intento alcanzar planetas que me sirvan de morada y me hallo con la pupila turbia de un ser cercano que me escupe a la cara su propia indolencia, ignorante de la Cábala que ahuyenta los monstruos y protege de alimañas salvajes que se visten de tules. 





  



















sábado, 16 de enero de 2016

Emborracharme de mi misma


Dejadme emborracharme de mi misma, permitirme un hueco en alguna esquina para ensimismarme con lo que no está cerca ni lejos, ni tan siquiera existe. Son los sueños grabados en mis pupilas que caminan solos y me añaden a su aventura por el espacio que no se palpa, que delira, se esconde para que lo persiga y me arranca del suelo para ir tras ellos.

Fantástico baile de poesía que me incita a seguir su ritmo en una prodigiosa sinfonía.

Envolvente estado de apasionamiento ingrávido que cura cualquier herida y le concede a cada una de ellas la categoría de condecoración para poder subir más peldaños, cada vez más livianos.

Recuerdos favorecidos con cuentos y colores añadidos, abrigados con melodías más poderosas que el propio tiempo transcurrido.

Dejadme emborracharme de mi misma y llegaré a poder ofrecer mi mano para intentar escalar las estrellas. 
































sábado, 7 de noviembre de 2015

Aliento Primigenio


Yo voy atrasada con el tiempo, desconexa, errática. Vago por los minutos como si fueran caminos interminables y, sin embargo, me muestran su cara más desagradable cuando encuentro las horas a las agujas pegadas interrumpiendo la armonía de los pensamientos que inundan mi silencio nocturno. 

Abunda más la tentación de poseer el espacio que la dicha de retenerlo en mi particular morada y proyecto mi mirada hacia la almohada para someterla a los sueños esquivos de una pertinaz mentira que alucina con quebrarme los sentidos hasta agotarlos y dejarlos hastíos. 

Pobres ilusiones sin sentido, que se desvanecen antes de recibir el aliento primigenio de vida, que diluyen los aromas innombrables de todos los paisajes perdidos y me llaman por mi nombre para reclamarme, para advertirme que la semilla agostada requiere del hálito que en mi alma se culmina. 




















sábado, 6 de diciembre de 2014

Profeso una religión

Profeso la religión de una especie en desuso, donde las orquídeas no se mezclan con las malvas, mientras las amapolas  levitan y evitan con su tallo el suelo. 

Profeso una religión que me impele a caminar despierta con los sueños clavados en las pupilas, mis manos abiertas para dejar pasar entre los dedos la mirada tosca, la palabra hueca, el sentimiento podrido.

Profeso una religión en la que me siento castillo habitando un hueco.

Mis pecados son mariposas revoloteando en mi mente. Las atrapo, las observo y vuelven a alzar el vuelo.

Mi confesión es la palabra que sale de mi boca y no retengo.

Mi comunión es el alma que encuentro suspirar la belleza de la amplia gama de la vida que va desde la muerte a la esperanza.

En mi religión no hay epitafios, tan solo una maleta con una tierna sonrisa dentro.











Perfilando el cielo

Siempre perfilando el cielo,
rozando el infinito,
esperando la lluvia amable
que acaricie mi pelo.

¿Qué cantidad de alma
se necesita
para dar vida a las palabras? 




sábado, 29 de noviembre de 2014

Paradero ingrávido

Cuando un brazo rodea mis hombros y riega mis ojos una sonrisa, dejo que se apoyen sus pupilas en el mar que se convierte  mi piel y me envuelven en un paradero ingrávido, donde el entorno pierde sus perfiles y se funden las bastas realidades surgiendo armoniosas melodías.

Me mezo en el aire de ese sueño inabarcable y extiendo mis brazos como livianas alas.

Vuelo..vuelo lejos donde nadie que no esté a mi lado puede alcanzarme.


Me precipito en el océano y me sumerjo dulcemente  en ese hogar que me dio vida. 

Entonces descanso, la soledad me acompaña, me ofrece fantasías, y es el azar el que se encarga de trenzar mis sueños. 





Faros Atormentados

Mare Crisium





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